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Este gato pasó 4 días atorado en una chimenea y su familia no podía llegar a él

¿Alguna vez han tenido uno de esos días cuando las cosas no pueden ir peor hasta que, efectivamente,  empeoran? ¿Alguna vez han tenido la incertidumbre de tener a su mascota en una situación de riesgo y sentir que después de agotar todas las opciones no se puede hacer nada para salvarlo? Ese fue el caso de Sue Elliot-Nicholls, una ama de casa inglesa que tuvo uno de esos días terribles donde parece que el mundo se nos viene encima y nada tiene solución.

Sue estaba en una de esas semanas de mucha presión en el trabajo, pero tenía a su esposo enfermo de cáncer y estaba en su tiempo libre, acompañándolo al hospital pues tenía que someterse a un tratamiento realmente agresivo. Su hijo de 14 años, casualmente, se enfermó de una infección cutánea altamente contagiosa. La pobre Sue tenía que desplazarse desde el segundo piso hasta al décimo para ocuparse de ambos. ¿Parecería que no podía empeorar más la situación? Pues sí que podía.

Después de varios días sin dormir, uno de los hijos de Sue accede a quedarse con el padre y ella pretende irse a casa a dormir. Las cosas parece que tienden a mejorar,  pero al llegar a la casa Sue nota que Bones, el gato, no está por los alrededores.

El hijo más pequeño de Sue dice que no lo ha visto en todo el día. Ella  preocupada comienza a llamar a Bones, y escucha un ligero maullido como respuesta a sus llamados.

Sue, alarmada, se da a la tarea de localizar de dónde provienen los maullidos , pensando que tiene muy poco tiempo para descansar antes de volver al trabajo. Ella sabe que su esposo adora a ese gato, y que nunca les perdonaría si algo le pasase al animal. ¡Vaya día!

Ellos creen que puede estar en casa de uno de los vecinos, y se dan la tarea de tocar puerta por puerta a cada uno. Los vecinos no dan ninguna información valiosa y gastan mucho tiempo caminando por la vecindad. Sue y los niños se sienten muy cansados, han dormido muy poco y a ella le queda poco tiempo de descanso antes de volver al trabajo. De pronto, mira para  encima y ve la cara blanca y negra de Bones con su expresión triste, apenas iluminada por la luz: está atrapado en la chimenea. Solo se escucha un maullido triste en la noche fría como respuesta.

Uno de los hijos se ofrece para salir por la venta de su cuarto para agarrar al gato, pero la respuesta de la madre es tajante: ¿Estás loco? Eso es todo lo que necesito: tu papá en el hospital, el gato en la chimenea y tú caminando por el tejado sin ninguna protección. No, ni siquiera pienses en ello.

Sue decide llamar a la Sociedad Real para la Prevención de la Crueldad a los Animales (RSPCA), que brinda  en línea las 24 horas. Responde una señora con voz afable y maternal: ¿Tienes algún pescado enlatado? Déjalo abierto en la casa, eso debe ser suficiente para que baje, si no es así, llámanos de nuevo por la mañana, y no te preocupes, trata de dormir un poco. 

A la mañana siguiente, Sue abre los ojos y… sorpresa ¡La comida ha desaparecido! Sue imagina que Bones logró bajar del tejado, pero unos maullidos, cada vez más débiles, la sacan de su error.  Algún gato astuto se ha aprovechado de la situación y ha comido el cebo.  Sue comienza a creer que Bones va morir allá arriba, delante de sus ojos ¿Cómo le dirá a su marido? Sue llama nuevamente a RSPCA.

Sue comienza a llorar. Los niños están preocupados al verla llorar. Sue no ha visto a su marido en tres días. En ese momento, a Sue le viene algo a la mente. Recuerda que ella obtuvo a Bones a través de @peachesanscream, una amante de los gatos  en Twitter. Ella tiene miles de seguidores en Twitter. Enseguida le manda un mensaje y le cuenta todo lo que le pasa. ¿Será que Twitter salvará el día?

Esto fue lo que le respondió la chica: No te preocupes. Vamos a solucionar esto. Y apareció en Twitter un post que decía: Familia en problemas, marido tiene cáncer, gato atascado en el techo durante 3 días. ¿Alguna persona en la zona que pueda ayudar?

No ha pasado ni una hora y comienzan a llegar tweets de personas amantes de los gatos que trabajan en mantenimiento de techos. Llegan demasiado rápido para que Sue los procese.

La RSPCA, probablemente preocupada por los muchos mensajes en Twitter, finalmente ofrece ayuda. Veinte minutos más tarde el hijo menor llama a Sue para informar que los bomberos rescataron a Bones y lo llevaron a la casa, donde el pobre animal solo atinó a ir directo a la comida y a restregarse de felicidad por el piso.

Así acabó esta historia con final feliz para Sue y para su familia.

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